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Garrapatas y
pulgas
Dr. Leonardo José Sepiurka
Con la
llegada de la primavera no todo son flores, y menos para perros y
gatos quienes se ven “súbitamente atacados por hordas de arañas e
insectos”. Si el fondo de esta nota fuera rojo, nos parecería estar
mirando un canal de noticias anunciando esta “calamidad”.
Pero esto no es más que la reaparición en escena de las conocidas
garrapatas – pertenecientes a la familia de los arácnidos - y
de las viejas pulgas que acosan a los animales que nos acompañan,
con mayor intensidad en esta época del año.
Afortunadamente aún no ha sido comprobada en nuestro país la existencia
de la enfermedad de Lyme, patología que afecta a los seres humanos y es
trasmitida por garrapatas.
Las pulgas también hacen de las suyas, y suman a su molesto efecto
irritativo, en ocasiones alergénico, la indeseable virtud de
actuar como intermediarias en el ciclo de uno de los parásitos chatos
que afectan a perros, gatos y aún al niño u hombre que tuviera el
mal gusto de tragarse una pulga afectada. Las personas que tengan la
mala suerte de ingresar en un ambiente contaminado por pulgas verán
sus piernas rápidamente pobladas por miríadas de pulgas hambrientas
que hayan imaginado que a “falta de perros buenos son hombres”; o
tal vez mejor, mujeres pues como las lectoras sabrán, al ovular la
temperatura corporal se eleva, y como la de perros y gatos oscila
alrededor de los 38º C, es que los sensores térmicos privilegiarán
aquel individuo cuya temperatura más se acerca a la normal de nuestras
mascotas.
Siguiendo aquel dicho popular que reza “más vale prevenir que curar”, y
“a grandes males, grandes remedios”, es que nuestro sano consejo es el
de tomar la delantera recurriendo a una gama de modernos productos que
ayudan a combatir a estas plagas, evitando su rápida y prolífica
multiplicación y de los indeseables efectos antes descriptos.
Resulta fundamental realizar el combate con eficaces productos de fácil
aplicación, que su veterinario sabrá indicar.
La aplicación mensual de modernas formulaciones permitirá el
control, lográndose casi la extinción de estos indeseables cohabitantes,
y no olvidando evaluar la posibilidad de la presencia de parásitos
gastrointestinales y hasta sanguíneos trasmitidos por estos u otros
vectores o intermediarios. |